El Peñón

La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural.

• Federico Fellini


El tiempo pasa como la piedra que llega de la mano al vidrio... volando. Pasó incluso nuestro cumpleaños y ni una torta de granito nos hicimos.

Hemos vuelto como el desborde de una montaña con piedras nuevas y más pesadas, asegurando que se nos vienen encima, no sólo las tan sonadas elecciones sino actualizaciones más regulares y menos telarañas de abandono para nuestro querido espacio piedrístico.

Gracias a todos por su (des)espera(ción) y esperamos que este cargamento de escritos sea de su agrado. o que por lo menos sea un chichón para su cabeza.

Las venideras elecciones están hasta en la sopa... y como no, en Tiralapiedra! así que lean y voten por su candidato favorito lanzando una piedra, pero no al monitor por favor, recuerden que es una metáfora.

ACLARATORIA:

En Tiralapiedra queremos negar rotundamente cualquier tipo de conexión real, espiritual, ética, virtual o moral con los grupos subversivos que toman la tiradera de piedras como su actividad principal, así como cualquier tipo de relación con la droga llamada Piedra, así como cualquier nexo con el extinto partido del Conde del Guácharo, así como cualquier unión con la antiquísima Piedra de Rosetta.

De igual manera no nos haremos responsables por corazones, egos y vidrios rotos en la existencia de esta publicación virtual.

Les aseguramos nuestros contenidos tienen un índice de 0.0001% de trascendentalidad para sus vidas. Por tanto serán de beneficio para su salud mental.

Gracias por su visita (sea voluntaria o accidental) de parte del equipo de piedreros: oMar-Mota y Vickys-Térica


Marimar por Moymoy Palaboy

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Mostrando las entradas con la etiqueta malandro. Mostrar todas las entradas
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Al margen

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Y luego de nuestra olímpica desaparición, hemos reaparecido con varios escritos nuevos y con las piedras bien puestas para mostrarles que somos lentos pero seguros y que aún queda mucha piedra por cortar. Saludos!!!

Al margen

Para el venezolano promedio, ser llamado marginal representa la peor humillación social y por lo tanto uno de los peores insultos dentro de nuestro rico léxico coloquial. Nosotros como elementos pertenecientes a una sociedad compleja, superficial, alienada y mayormente tonta, nos regimos (en su mayoría) por "el que diran" y el "mientras mas tengo, mas soy" lo que nos coloca un escalafón mas cerca del "idiota promedio" y mas lejanos de un ser humano genuino y sobre todo conciente de su individualidad.

La palabra "marginal" se usa como insulto de un tiempo para acá, sin embargo la definición original nos da una idea mas clara del porque REALMENTE duele tanto ser llamado asi. La real academia, en su tercera definición de "marginalidad" la coloca como: "falta de integración de una persona o colectividad en las normas sociales comúnmente admitidas" mientras que los sociólogos lo definen como: "individuo o grupo que se encuentra al margen de la sociedad". Ninguna de estas definiciones nos deja claro la gravedad de tales palabras hasta que llegamos al origen primario de la misma, creada por economistas para denominar a las personas que no participaban dentro del juego económico activo, aquellos que no podian obtener bienes y servicios, personas sin poder de adquisición, mejor conocidos como pobres. Hemos dado en el clavo de este asunto, al venezolano, coprófago por naturaleza, le pueden decir feo, mal vestido, tonto, antipático pero nunca pobre, "tierruo", "pata en el suelo" y demás calificativos despectivos que suele ir acompañado de la imagen mental de una persona de clase baja y que muchos siquiera consideran personas. Todos los insultos anteriores pueden resumirse en uno solo, marginal, porque, contrario a las definiciones especializadas, ser marginal para un venezolano es ser inferior, tener mal gusto y no saber comportarse.


En resumidas cuentas y ya dejando un poco de lado todo este asunto político/social, les comento que he estado realizando una pequeña investigación de situaciones que se ajustan al calificativo de "marginalidad" al mejor estilo venezolano y las he ordenado por categorías para su disfrute y bochorno; los invito a bajar unas líneas y dejarse impregnar por estas situaciones con las que convivimos día con día en el devenir venezolano.

Marginalidades viejas: Esas que llevamos viendo en el país hace añales, esas situaciones de las que tu abuela se quejaba a nuestra edad y que aun persisten, pasando de generación en generación, inmortalizada para la posteridad... que bonito!

-Hacerse el dormido para no darle el puesto a la señora mayor o la joven embarazada: Resulta inclusive gracioso observar como un tipo que hace 10 segundos observaba con los ojos bien abiertos la anatomía de la rubia parada frente él cae "dormido" de repente, casi como si hubiese entrado en un estado de coma profundo del que no logra "salir" ni con los azotes del brusco movimiento del autobus apenas divisa a una anciana o una mujer embarazada arribar al medio de transporte.

-Botar basura en la calle: No logro entender como alguien puede botar latas, potes, bolsas e incluso conchas de frutas a la calle como si nada, creo que de todas, esta es una de las cosas que mas me molestan.

-No responder a los saludos de cortesía: Increíble pero cierto, no se si a todos los que me ha tocado saludar han sido mudos, sordos o solamente idiotas, pero no hay modo de que ciertos personajes respondan de manera espontánea a un cortes "buenos días". En ocasiones se me ha ocurrido que quizas les paguen por cada persona ignorada, o les descuenten dinero por saludar decentemente a otro ser humano... todo un misterio la verdad.

-No dar paso ni sostener una puerta para otro ser humano: Yo estoy por pensar que son personas con problemas visuales por lo que no notan cuando uno va pasando o cuando te tiran la puerta encima, pobrecitos, de seguro han de tener cataratas o algo similar, es una lástima, pobre gente.

Marginalidades nuevas

-Escuchar reggeaton, vallenato y/o cumbia a todo volumen con el celular en el metro o autobus: ¿Quien les dijo a ellos que a todo el mundo le gusta el reggeaton y/o vallenato a todo volumen? por favor, alguien que les muestre unos audífonos y los ahorque con ellos.

-Ser moreno, ponerse lentes de contacto azules y/o verdes y decolorarse el cabello, bigotes y/o vellos de los brazos: debo decirlo, los cabellos amarillos le quedan bien solo y exclusivamente a aquellos que nacieron con ese color, en el resto, independientemente del color de piel se ve espantoso y los lentes de colores los hacen ver como alguna especie mutante de humano con serpiente, asi que haganse un favor, quítense eso, nadie se los ha dicho, pero de verdad se les ve horrendo!!!

-Gastarse el sueldo y la caja de ahorros en un super celular y vivir sin saldo: Una sola frase... idiotez crónica.

-Colocar en la parte trasera del vehículo noticias que solo importan al dueño del carro, como por ejemplo: "mi hija pasó al 4º grado" o "mi sobrino ya no tiene conjuntivitis". Amigo, amiga, por favor entiendan, no nos interesa si su hija es zurda o si su hijo pinta bonito, dejen esa información para sus familiares y amigos, colocarlo en el vidrio trasero del carro, se ve absolutamente ridículo.


Clásicos de ayer y hoy: Si si, como los "looney tones", son esas cosas que jamas pasan de moda y jamas lo haran... por desgracia.

-Escupir en la calle: Solo tengo algo que decir: Assssssco!

- Pegarse al claxón como si el ruido estridente de la corneta fuese a disolver la cola: Les tengo una noticia, sé que les parecerá increíble pero es verdad: el ruido de la corneta no es el que disuelve los embotellamientos... no, no se rian, lo digo en serio.

-Pronunciar perfectamente marcas de ropa en ingles pero tener pésima ortografía en castellano: Es que, es lógico pues, es más difícil pronunciar "estrouberri cheik" que escribir correctamente "haber" y por supuesto da más "caché".

-CaZar un/a extranjero/a con el/la que caSar al/la hijo/a para asi poder "mejorar la raza": Me encanta ver la cara de los abuelos y los padres cuando el niño les sale "morenito" y todos con cara de desconcierto se preguntan: "¿pero que pasó?", es casi poético, es casi irónico, es mas que perfecto.

Marginalidades que comentemos todos: Si, aunque no queramos admitirlo, algo de todo eso se nos queda pegado y a veces comentemos algunas fallas como ciudadano modelo, fallas de las que estoy segura, no estamos para nada orgullosos.

-Comerse la luz: Esas cosas que guindan de los postes con aquellos alucinantes y graciosos colores tienen una utilidad diferente a la de solo entretenernos con su juego de luces... en serio, no se rían, es cierto, se los juro!

-Cruzar a mitad de calle: Al igual que la extraña caja que guinda de los postes, esas líneas pintadas en el suelo de cada una de las esquinas no son decorativas (como pensaba yo de niña), tienen una utilidad... nuevamente, no bromeo, es en serio, pregunten en su casa y veran que es cierto.

-Hablar por celular mientras maneja: El manos libres es un artefacto no solo para el "paveo" de los "malandros" (no se que tiene de interesante tener un cosito negro pegado al oido para parecer portero de discoteca pero, ellos sabran) es para esos casos específicos, ustedes saben, la idea es dejar las-manos-libres para poder maniobrar el volante con mas comodidad.

Conclusión: Ser marginal no es vivir en un barrio o no tener dinero, ser marginal es no tener sentido común ni conciencia ciudadana, por lo menos en cuanto a la concepción venezolana del término, asi que cuando veas a alguno de estos personajes, dícelo, quizas cuando se de cuenta de lo que es, ocurra un milagro y se vuelva gente.

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Hampón Hípico

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Este cuento brevísimo es parte de una serie de relatos producida en un taller de narrativa en el que tuve el privilegio de participar. Les dedico estos escritos a todos los que estuvieron allí, en aquellas amenas tardes de lectura, re-lectura y llegadas tarde.

¡Paaaartidaaaa! La largada es mala para Luis Alejandro que se quedó trabajando horas extras en su compañía... Ahora deberá llegar hasta su casa solo... Va a toda velocidad, no lo para nadie... Se va a quedar sin pies a este ritmo ¡va veloz Luis Alejandro! pero le falta para llegar a la recta final... La falta de alumbrado público no le favorece para nada y la calle solitaria que debe recorrer es perfecta para un atraco... La carrera continúa ... Cruzó la primera cuadra... ¡Ahí está! Se acerca peligrosamente el ejemplar Willymeis, azote del barrio La Dolorosa y el virtual dueño de esa curva... Acelera ese jinete la marcha hasta su hogar, cruzando aceras como loco... Willymeis se acerca, Willymeis no come cuento... Luis Alejandro sigue a la cabeza y no piensa dejar ese lugar ¡Entran en la recta final! La última cuadra que debe cruzar Luis para llegar con vida, rompe la suela, empieza a trotar disimuladamente, el Willy se aproxima y le da un silbido de advertencia, Luis aprieta como nunca, va volando ese muchacho, va volando ese muchachito, El Willy saca la navaja... El Willy arrecia ¡Ganó Luis!!! Segundo lugar para Willymeis que quedó frío detrás de la puerta de su edificio navaja en mano mientras el ejemplar ganador toma aire y da gracias al Señor...

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Como las moscas....

14 han revirado


Hace poco me di cuenta de algo que no se me había pasado por la cabeza antes; los malandros son como las moscas... Muchos de ustedes se preguntaran ¿como es eso? ¿Será por que todos son peludos? pues ¡No!, ¿porque todos son negritos? ¡Tampoco!, ¿porque están cerca de la basura? no necesariamente, ¿porque vuelan? espero que no, apenas vea al primer malandro volando me mudo a Papua Nueva Guinea a hacerle compañía a las aves del paraíso.

No me tomen por loca (por lo menos no aún) ya que a continuación procederé a explicar las razones de mi particular conclusión. Hace unos días caminando por la calle, note una
situación extraña a unos metros de mi; un joven de sospechosa actitud se movilizaba de un lugar a otro (como las moscas) con extrema rapidez. Disimulando mi nerviosismo
y tomando en cuenta mi propia teoría de que los malandros huelen el miedo (¿como las moscas?) seguí caminando como si nada hubiese ocurrido, al recorrer un par de metros note que se habían multiplicado (como las moscas) y ya eran cuatro o cinco de ellos en la misma actitud.



De un momento a otro los sentí rodeándome y siguiéndome de forma acosadora (como las moscas); decidí tomar cartas en el asunto antes de perder mi cordura y pertenencias. Entré a un mini mercado y comencé a revisar la mercancía mientras esperaba a que las moscas ¡digo! los malandros se dieran por vencidos. Al cabo de unos minutos con el rabillo del ojo eche un vistazo afuera para ver si se habían marchado. Efectivamente todo había vuelto a la normalidad así que me asome a la calle solo para escuchar un silbido y ver la estela de uno de ellos (como la de las moscas) que al parecer esperaban a un lado del local. Rauda y veloz me introduje de nuevo al local, y ahora visiblemente nerviosa me dedique a revisar la mercancía como si de una inspección sanitaria se tratrara. Jamás había detallado con tanta seriedad un pote de crema de baño Valmy como ese día, mientras que entre "camomila" y "manzanilla" que leía en el pote analizaba la manera de salir bien librada de este asunto. Disimuladamente observe hacia afuera y podría jurar que vi a uno de los malandros frotando sus manos (siiii, como lo hacen las moscas) en señal de victoria. Media hora tenia yo en el local comercial y ahora era la cajera que me veía a mi con una actitud sospechosa, le sonreí, cogí el pote de crema de baño "para cabello grasoso y maltratado" y mientras sacaba la cartera para pagar metí los billetes en un compartimiento secreto de mi bolso, justo al lado de mi celular. Salí en un acto estrepitoso de valentía ligado a unos altos niveles de adrenalina que me hacían temblar como gelatina recién puesta en una mesa.

Los jóvenes al parecer se habían distraído pero al verme pasar como alma que lleva el diablo retomaron su actitud anterior; Los veía pasarme al lado una y otra vez mientras yo agarraba mi bolso como si mi vida dependiera de ello y justo cuando sentí una mano sobre mi hombro, salte a la calle y me monte en un autobús (que aún estaba en movimiento) de un solo brinco logrando que desde el peluche hasta el pasajero medio dormido de los puestos de atrás saltara exaltado.

Sonreí un momento, viendo como los malandros observaban a su presa huir rápidamente, porque, ellos son muchos, son rápidos, son organizados, pero también son inteligentes... como las moscas.

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